
El 9 de enero nos olvidamos de conmemorar los 49 años de Rigoberta Menchú.
¿Qué decir de ella?
¿Por donde empezar?
¿Por su premio Nóbel?
¿Por su incanzable lucha a favor de los derechos de los indígenas? (el 80 % de la población guatemaltelca)
¿Por su rol como portavoz de los problemas de esta misma población indígena?
Yo la conocí gracias a mis amigas cultas que me prestaron su libro "Me llamo Rigoberta menchú y así me nació al concienca". Sus hojas retrataban las costumbres de su pueblo, las creencias de su gente, los maltratos recibidos y las detalles de su lucha. Su voz venía desde la dedicación y la entrega absoluta. Y así me nació al conciencia.
Ella nace en un pueblo Quiche y vive hasta los 12 trabajando, creciendo y respetando las costumbres de su comunidad. En 1979, tras una severa represión militar porque los indígenas protestaron contra el despojo de sus tierras, Rigoberta se alista en el CUC (Comité Unidad Campesina) y decide aprender el castellano para superar la barrera lingüística que dificulta su tarea con los demás pueblos indígenas y obstaculiza sus relaciones con los ladinos y las autoridades gubernamentales.
Y así comenzó su camindo de activismo por la defensa de los derechos de su pueblo, camino que le costó a su madre, su padre, sus hermanos y varios amigos de la mando del ejército represor guatemalteco.
El 3% de los votos obtenidos en su candidatura a la presidencia de su país no desmerece su valor, sino que, al contrario, no hace más que reflejar la pesada red en la que esta atrapada el país, con hilos tan dolorososos como la corrupción, la falta de educación, el fraude, la pobreza, la burocracia, la discriminación, la marginalidad.
"Mi tarea principal, pienso que es primero mi pueblo y después mi alegría personal. Podría decir que muchos compañeros se han entregado en la lucha, sin límite, sin buscar su alegría personal."
"Me pueden matar en cualquier momento pero que sea en una tarea donde yo sé que mi sangre no será algo vano sino que será un ejemplo más para los compañeros.