3 de enero de 2012

Pangea: el lado bello del mundo, el lado cruel de la humanidad



Que no nos falte nunca la capacidad de asombro.

Que nunca deje de fascinarme el mundo y sus rincones.
Que nunca me acostumbre a la vida y sus vueltas.
Que nunca me aburra de ver un atardecer.
Que nunca me falten ganas de bailar.
Que nunca rechace algo por sentir que ya lo vivi.
Que siempre considere la belleza infinita.

Pero también,

Que nunca me haga indiferente ante el dolor.
Que nunca me parezca natural la pobreza.
Que nunca miniminice un problema
Que nunca sea fácil ver a alguien llorar.
Que nunca me canse de luchar por lo que creo.
Que nunca sienta que puedo comprender la maldad.

Que la piel no se endurezca, que los ojos no se nublen, que el corazón no se acostumbre.


27 de noviembre de 2011

10 de noviembre de 2011

La vida en un día






¿Cabe la vida en un día? ¿Todas las vidas? ¿La nuestra, la de los otros, la que tenemos y la que queremos tener? Aunque, por otro lado, ¿en qué se diferencia la nuestra de la de los otros? Cambia la escenografía, los actores de reparto y los accesorios, pero los roles, los pasos y las rutinas, en su esencia, son las mismas no? Aunque quizás ni siquiera pasa por ahí, pasa por la simpleza de las emociones, las risas, las lágrimas y los pequeños grandes momentos de cada día... hasta de aquellos días que pensamos que no los tienen. 


Sea como fuera, miren la película.


Y no sé porque estoy hace tres horas pensando en esa frase de esa otra película: 
"Sometimes there's so much beauty in the world, I feel like I can't take it, and my heart is just going to cave in."



1 de noviembre de 2011

Latinoamerica

SOY




Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

27 de septiembre de 2011

Oda a mis zapatos de de goma


Probablemente no sean parte de mi guardaropa el día que me case, pero quizás si el dia que conozca al amor de mi vida.
No van a estar cuando nazca mi hijo, pero sí cuando juegue con él.
Ni la usaré cuando publique mi libro, pero si mientras lo escriba.
Mucho menos cuando gane un premio, pero si cuando este trabajando para merecerlo.

No las voy a estar usando en esos días simbólicos de mi vida... pero sin dudas fueron parte del camino.



Por eso, queridos zapatos de goma, quiero hacerles un pequeño homenaje, porque me acompañaron en tantas playas y hostels, por haber estado en esos atardeceres en los que la única consigna era permitirse admirar; en las "veredeadas" en donde nos sentábamos a ver el mundo pasar; o en las largas charlas en las que cualquier tema era permitido. Por acompañarme en chicken buses, recreiros, lanchas, ferrys, autos, y especialmente en esas caminatas, a veces apuradas hacia un destino fijo, otra veces largas y azarosas, paseando por pueblos sin rumbo ni explicación.


Asi que gracias, porque al no romperse me enseñaron a ser fuertes y resistentes. Gracias porque ahora sé que no necesito tacos para sentirme linda... y lo incre{iblemente valioso que es la simpleza. Las usaba de día de noche, días de lluvia y de sol, en las playas y en los pueblos y asi aprendí no sólo lo importante de ser práctica y adaptable, sino lo fácil que es estar lista para la próxima aventura. Y Gracias por enseñarme, que un pie libre es un pie feliz.


Por las huellas que dejaron, los senderos que marcaron y porque todavía están ahí, listas para el próximo camino que he de andar. 


Gracias por darme esta filosofía barata.


¡Salud!